Cirugía cambió su vida tras una historia de resiliencia
Miercoles, 15 de Abril de 2026

Durante años, Inés Uribe convivió con una alteración en su paladar que, desde la infancia, fue interpretada como una simple malformación. A sus 51 años, recuerda que fue durante la pandemia cuando notó un aumento significativo en su tamaño, encendiendo una alerta que marcaría el inicio de un complejo proceso de diagnóstico.
Lo que por décadas pasó inadvertido, finalmente fue identificado como un tumor tras la evaluación de una profesional que decidió derivarla de urgencia. Desde Chillán, Inés inició un recorrido que la llevó al HGGB, donde especialistas del Servicio de Cirugía de Cabeza y Cuello confirmaron la gravedad del caso. “Me dijeron que esto no era normal y que había que verlo muy rápido”, relató, recordando el momento en que su historia dio un giro definitivo.
¿El diagnóstico? Un cáncer que requería una cirugía de alta complejidad. A pesar del temor, Inés enfrentó el proceso con una convicción clara. “Siento que todavía me quedan muchos años por vivir”, expresó. Su familia se convirtió en su motor principal, especialmente sus hijos, su marido y su hermana, quienes la acompañaron en cada etapa.
“Lo que me dio fuerza fue mi familia. Por ellos valía todo”, afirmó. La intervención, que se extendió por más de 16 horas, no solo implicó un desafío clínico sino también emocional. Durante su estadía, Inés destacó el acompañamiento recibido: “Me sentí muy acogida, tanto por el personal como por otras pacientes. Para mí esto fue como mi casa”, afirmó.
Desde la mirada familiar, su hija Bárbara Irarrázabal, de 21 años, describe el proceso como uno de los momentos más difíciles que han enfrentado. “Teníamos mucho miedo, era una cirugía de alto riesgo. Pensábamos en la posibilidad de perder a mi mamá que es el pilar de la familia”, confesó. Sin embargo, hoy la emoción es otra: ver a su madre recuperándose.
Hoy, Inés enfrenta una progresiva mejoría, marcada por la paciencia y la adaptación a una nueva etapa. “Es un camino largo, donde tengo que volver a hablar mejor, a comer bien, a vivir más lento”, señaló. Aún así, valora cada avance y agradece los resultados: “Ya puedo hablar, ya puedo comer. Ha sido mucho más rápido de lo que esperaba (...) Estoy feliz de haber llegado acá (HGGB)”.